
Hablar de Utiel-Requena es hablar de vino. Esta comarca del interior de Valencia cuenta con más de 31.800 hectáreas de viñedo en producción. Además, en los nueve municipios que la conforman (Caudete de las Fuentes, Camporrobles, Fuenterrobles, Requena, Siete Aguas, Sinarcas, Utiel, Venta del Moro y Villargordo del Cabriel) podemos encontrar 113 bodegas que, junto a las 4.500 familias que se dedican a la agricultura, son motor, fuerza y orgullo para este territorio.
Gracias a los yacimientos ubicados en la demarcación se ha podido demostrar que en Utiel-Requena se elabora vino de forma ininterrumpida desde hace más de 2.600 años. Los hallazgos en los yacimientos de Kelin, El Molón o Las Pilillas marcan tanto una producción y elaboración minuciosa como toda una infraestructura de distribución a través de los ríos de la comarca, quedando evidente a través de los vestigios la elaboración de vino desde épocas ancestrales. Su relieve forma una meseta de 45 kilómetros de diámetro, de perímetro casi circular y más de 1.800 kilómetros cuadrados, con una altitud media sobre el nivel del mar de 700 metros.
El clima es una de las particularidades en este entorno dadas su elevadas oscilaciones entre en día y la noche. En datos de 2022, el otoño e invierno fueron calurosos y extremadamente secos pero, gracias a las lluvias de la primavera, se produjo una brotación correcta en el mes de mayo. El seco y cálido verano provocó que las uvas llegaran en una calidad óptima a bodega, tanto en sanidad como en maduración.
La variedad autóctona por excelencia en Utiel-Requena es la Bobal. Es la variedad tinta autóctona que singulariza los vinos de la DOP Utiel-Requena siendo su principal estandarte. Con 20.500 ha de viñedo de bobal (el 64% del total), esta variedad mayoritaria es particular por su resistencia a las oscilaciones climáticas, por ello ha conseguido una gran adaptabilidad en el territorio. Del total de viñedo de bobal, el 44% de ellos son viñedos viejos que tienen más de 45 años (8.950 has).
Respecto a los vinos tintos, se catacterizan por sus tonos rojos intensos, incluso algunos con reflejos violáceos, con un particular aroma a frutas rojas-negras y con un gran equilibrio entre acidez y graduación. Sus características son:
Aspecto visual: Colores rojos intensos con reflejos violáceos, que en ocasiones evolucionan a rojos picota en función de su madurez.
Aspecto aromático: Aromas a fruta negra-roja. Con el paso del tiempo los aromas, evolucionan a fruta madura.
Aspecto gustativo: Vinos con cuerpo, buena intensidad y acidez generalmente equilibrada
En cuanto a variedades blancas, la Tardana, también denominada Planta Nova, es la variedad blanca autóctona de Utiel-Requena y cuenta con casi 300 has. Los vinos blancos de la DO son intensos en aromas, generalmente frutales, que resultan frescos en boca.
Actualmente, el Consejo Regulador y el CSIC colaboran en un proyecto llamado Valora Bobal. El estudio, todavía en fase de desarrollo puesto que es a 11 años, ya ha dado sus primeros frutos. En él se advierte de una gran cantidad de resveratrol en los vinos de Bobal, muy superior a la de otras variedades y otras zonas. Esta carga está atribuida al stress climático propio de esta DOP por las fuertes oscilaciones térmicas a lo largo de todo su ciclo vegetativo, así como al stress hídrico.
El Consejo Regulador es un organismo que certifica que las bodegas inscritas y los vinos que estas comercializan cumplen los requisitos del reglamento de calidad de la Denominación de Origen. Además, se encarga de promocionar la marca Utiel-Requena, tanto a nivel local como nacional e internacional.